El polluelo es pequeño, redondito, barrigón e indefenso. No entiende de reloj ni de lógica mundana. Mira sin ver, con los ojos grandes apuntando a no se sabe dónde, y abre mucho la boca para morderse los puños cuando tiene hambre.  Busca un olor, un sonido, una caricia. Es patoso y torpe, pero cuando come, se coge fuerte de la mano como si no quisiera soltarse nunca y desprende un calorcito que le hace sudar las plumas del cogote.  Te mira sin ver y sabes que en ese momento en que cruza su mirada con la tuya se para el tiempo. Se estira, bosteza y se te pega al cuerpo buscando calor. Se enfada y sonríe a la vez, estornuda, cierra los ojitos y se duerme en el brazuelo pensando que, aunque su madre no lo haga tan bien como desearía, lo daría todo por su polluelo, por mi polluelo.

4 comentarios para “El polluelo”

  • angela dice:

    Tu polluelo es un regalo que nos ha hecho Dios a todos y hace que si cabe nos queramos mas y estemos mas unidos. Y por cierto lo estais haciendo de maravilla los dos, repito de maravilla. Un beso muy fuerte para los tres. Angela

  • El Pollo dice:

    Yo también creo que lo está haciendo muy bien. Es duro si, pero recompensa. El desanimo no es más que un montón de horas de sueño perdidas, cansancio acumulado y un día malo. Ya verás como dentro de poco todo se soluciona y empezamos a verlo todo de color de rosa. Repite conmigo, LO ESTOY HACIENDO BIEN.

    Por cierto, ¿quien es el polluelo?

  • Noe dice:

    No hay una forma de hacerlo bien o mal, ni mejor ni peor, sino con amor, con dedicación, entrega y con ternura. Yo aún no hablo desde la experiencia, sino de una cita de un Dr. con nombre raro que hace poco leí en un blog con fresas ;-) ) Ánimos!

  • edu dice:

    Que bien que vuelvas a escribir!!
    Me ha gustado mucho el “relato” , y eso que yo no tengo crios!!
    Un beso y hasta pronto

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