Las leyendas urbanas atribuyen a las mujeres una sorprendente capacidad de hacer varias cosas a la vez, lo que se conoce como capacidad para la multitarea. Es bien sabido que la mayoría de las féminas somos capaces de quitarnos el abrigo al entrar en casa mientras, de un puntapié, ponemos la lavadora y corregimos exámenes al mismo tiempo. En cambio, esa capacidad no parece ser propia de la condición masculina (con excepciones, oiga, yo me sé de uno que prepara el caldo mientras hace el planning de la semana con total soltura. “Pero qué maravilla de hombre”. Lo siento chicas, yo lo vi primero…). Hoy me dispongo a hablar de las personas con mayor capacidad para la multitarea a pesar de su reducido tamaño: los bebés (vaya por delante una disculpa para mis escasos, aunque fieles, lectores: esto no es un blog de bebés, pero cuando uno de ellos aterriza en tu vida, normalmente sin paracaídas, es imposible no hablar de él…).
Los bebés son capaces de hacer simultáneamente cosas aparentemente contradictorias sin imutarse, mientras desarrollan su cuerpo y su mente a una velocidad de vértigo. Sin querer ser exhaustiva, enumero unas cuantas a modo de ejemplo:
-Comer y dormir: Sí señores, es posible comer y dormir a la vez, o sea: comer dormido. La prueba está en las manos que se caen, los ojos que se cierran, las piernas pesadas y los pies muertos, la respiración profunda y una mandíbula que se mueve a velocidad de vértigo con la tetina del biberón pegada al paladar. I todo eso sin atragantarse. Para qué malgastar energía si se puede hacer sin despertarse… No lo prueben en sus casas sin la supervisión de un experto.
-Comer e ir de vientre: Estos verbos van muy relacionados. Si el bebé es un estómago con ojos, hay que desalojar primero lo que ha entrado para meter más madera. El circuito ha de fluir. Por eso, a la que se relajan comiendo, se relajan tanto que conjugan los dos verbos y se quedan tan anchos. Quien dice “ir de vientre” dice verbos relacionados como “ventosear” (que es la expresión que utiliza mi pediatra para lo que todos conocemos vulgarmente como “pedos”, “pedetes” que es más fino o “pedorros” en el caso de mi hijo que es muy burrillo). No lo prueben en sus casas sin la supervisión… No lo prueben en sus casas, ¡punto!
-Reír y llorar: Eso sólo parece propio de culebrones venezolanos, pero los locos bajitos pasan de la risa al llanto en un microsegundo y viceversa, incluso son capaces de llorar partiéndose de la risa. Si es que están chalaos, no se aclaran ni ellos.
-Estar dormido y estar despierto: Esto si es rizar el rizo porque son dos estados físicos aparentemente irreconciliables. Pónganse en situación: el bebé está profundamente dormido, lo que se conoce vulgarmente como “sopa”, desactivado totalmente. Te acercas a la cuna para depositarlo suavemente, con el objetivo de poder seguir con tu vida. Sigilosamente, lo acercas a las sábanas, con el mínimo movimiento para que no se despierte y cuando el pañal roza, digo roza…, las sábanas, ¡chas! abre los ojos como platos y se te queda mirando como si dijera (léase con acento argentino): “¡Te presipitaste, vieja!”.
¿Quién da más?











Je je je, que bueno!
Verdadero como la vida misma. Aunque tengo que decir que yo conozco a un personaje que también es capaz de hacer ciertas cosas de esas que dices. Como comer mientras defeca y se vacía de gases, y comer mientras duerme. Es un personaje digno de estudio, pero es capaz. Y digamos que de bebe tiene poco, sus 30 no los tiene que cumplir.
Te doy la razón en la multitarea de los enanos calvetes, son increíbles. Cuanto más los miras, mas alucinas. No dejan de sorprenderte.
¡Ah, y que no decaiga! Te echamos de menos guapa, tus escritos son muy gratificantes y amenos para leer. ¿Para cuando un libro de tus artículos?